Ermilo Abreu Gómez. Sor Juana Inés de la Cruz. (México: Ediciones Botas, 1940): 72-74.

Se explicó las ciencias como constituyendo una pirámide del saber, algo así como una cosmología. En el poema Primero sueño planteó una serie de puntos lógicos. En el Auto Sacramental de San Hermenegildo, penetró la cuestión arriana, considerándola como un desorden del pensamiento teológico, antes que como un tema herético. La herejía para Sor Juana no fué sino un problema condicionado por la geografía, la herencia y el destino. En su Carta Atenagórica no le importaron las conclusiones, sino la disposición del discurso del P. Vieyra. Le parece equivocado Vieyra no por sus fines sino porque llega a ellos por caminos ilógicos. No es el desacuerdo de Vieyra con los Santos Padres --san Jerónimo, San Crisóstomo, Santo Tomás y San Agustín-- lo que ella critica, sino su error silogístico. Su pecado no pugna con lo religioso sino con lo inquisitivo. La índole arquitectónica del pensamiento de Sor Juana la lleva a fijar, alrededor de un objetivo provisional --la teología--, el concurso de las ciencias que estudia. Forzada a reducir su pensamiento a exigencias geométricas no piensa sino en ir estableciendo relaciones en los aspectos de su cultura. Para estudiar los contactos de las ciencias las somete a principios que ella estima derivados de lo teológico. Su libertad no se somete a principios sino a normas experimentales. En la arquitectura de su pensamiento estriba la base de su estilo.

(En la esfera del pensamiento existen estilos que corresponden a los estilos establecidos por las formas artísticas. De los primeros dependen los segundos, aunque bien pudieran coexistir sus valores y aun establecerse diferencias o antagonismos no claramente apreciados por la estética.)

El estilo del pensamiento de Sor Juana tiende a perfilar una estructura dibujística antes que pictórica. No procura la expresión sino la ordenación. Sor Juana es totalizadora: maneja y comprende conjuntos. Por eso le es posible ir hacia lo específico por los caminos del análisis. Aun en los personajes que idea para su teatro [End of p. 73.] tiende a elevarse hacia un campo de abstracción. Así estos no son sino unos abstractos que pintan lo que se quiere decir. En este sentido, Sor Juana corresponde, mentalmente, al estilo clásico. La arquitectura de la obra es el resultado del equilibrio entre su especulación y su intuición.

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