Ermilo Abreu Gómez, ed. Sor Juana. Carta Atenagórica, Respuesta a Sor Filotea. Clásicos Mexicanos. (México: Ediciones Botas, 1934): 25-27.

Ya pienso que he satisfecho, en lo que toca a la defensa de Santo Tomás, cuya proposición abraza y comprende todas las finezas sacramentales. Pero si yo hubiera de argüir de especie a especie con el autor, dijera que de las especies de fineza que Cristo obró en el Sacramento no es la mayor el estar sin uso de sentidos, sino estar presente [End of p. 25.] al desaire de las ofensas. Porque privarse del uso de los sentidos es sólo abstenerse de las delicias del amor que es tormento negativo; pero ponerse presente a las ofensas es no sólo buscar el positivo de los celos, sino 102 también, lo que es más, sufrir ultrajes en el respeto. Y es esta tanto mayor fineza que aquella, cuanto va de un amor agraviado a un amor reprimido. Y lo que dista el dolor de un deleite que no se goza, a una ofensa que se tolera, dista el de privarse de los sentidos al de hacer cara a los agravios. No ver lo que da gusto, es dorlor; pero mayor dolor es ver lo que da disgusto.

Venden a José sus hermanos en Egipto y privan a Jacob del deleite de su vista. Atrévese Rubén a violar el lecho de su padre. ¡Grandes delitos ambos! Pero véamos los castigos que Jacob les previene. A Rubén priva de la primogenitura, expresando por causal el agravio, maldícele 103 y quiere que no crezca: Effussus es sicut aqua, non crescas; quia ascendisti cubile patris tui, et maculasti stratum ejus104.

¡Bien merecida pena a su culpa! Pero veamos qué castigo asigna a los demás por haber vendido a José. Ninguno, ni vuelve a hacer mención de tal cosa. Pues ¿cómo un delito tan enorme se queda así? ¿Vender a su hermano y a un hermano tal como José, delicia y consuelo de Jacob y después amparo de todos? ¿Y esto se olvida y a Rubén castigan? Sí, que en la venta de José privaron a Jacob sólo del deleite de su amor; pero Rubén ofendió su amor y su respeto. Y es menor 105 dolor privarse del logro del amor que sufrir agravios del amor y del respeto. Luego es en Cristo mayor fineza ésta que aquélla. Esto he dicho de paso, que ya digo que es 106 argumento de especie a especie que 107 puede hacerse al autor, no al Santo.

Vamos a la tercera que es la de San Juan Crisóstomo. Dice el Santo que la mayor fineza de Cristo fué lavar los pies a los discípulos. Dice el autor que no fué la mayor fineza lavar los pies, sino la causa que le movió a lavarlos. Otra tenemos no muy diferente de la pasada. Aquella de especie a género; ésta de efecto a causa. ¡Válgame Dios! ¿Pudo pasarle por el pensamiento al divino Crisóstomo que Cristo obró [End of p. 26.] tal cosa sin causa y muy grande? Claro está que no pudo pensar tal cosa. Antes no sólo una causa sino 108 muchas causas manifiesta en109 tan portentoso efecto, como humillarse aquella inmensa majestad a los pies de los hombres. Este es el efecto y con su energía el Crisóstomo quiere que infiramos de él lo grande de las causas, sin expresarlas, porque no pudo hallar más viva expresión que referir tan humilde misterio en tanta soberanía, como diciendo: Mirad cómo nos amó Cristo, pues se humilló a lavarnos los pies. Mirad lo que deseó enseñarnos con su ejemplo, pues se abatió hasta lavarnos los pies. Mirad cuánto solicitó la conversión de Judas, pues llegó a lavarle los pies. Y otras muchas más causas que el Evangelio expresa y muchas más que calla y que el Crisóstomo incluye en aquel: Lavó los pies a sus discípulos.

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NOTAS

102 1690, pero. 1693, sino también.
103 1693, maldice. 1715, maldícele.
104. (Cita de Sor Juana: Gen. 49 cap.). Véase versículo 4. [Gen.49:4. ...pero te derramaste como agua: no medres, porque subiste al lecho de tu padre, y profanaste su tálamo.]
105 1690, menos. 1693, menor.
106 1690, el. 1693, es.
107 1690, especie puede. 1693, especie que puede.
108 1690, sino las. 1693, sino muchas.
109 1690, con. 1693, en.

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